sábado, 15 de enero de 2011

Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo...
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada...
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices «¡ven!», todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario
casi viejo, y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo,
difundiéndome ¡Oh Cristo! ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar!
"Si tu me dices ven"
Amado Nervo

3 comentarios:

  1. Pensando, enredando sombras
    en la profunda soledad.
    Tú también estás lejos,
    ah más lejos que nadie.
    Pensando, soltando pájaros,
    desvaneciendo imágenes,
    enterrando lámparas.
    Campanario de brumas,
    qué lejos, allá arriba!
    Ahogando lamentos,
    moliendo esperanzas sombrías,
    molinero taciturno,
    se te viene de bruces la noche,
    lejos de la ciudad.

    (...)
    poema de amor 17, de Neruda

    lo se,
    taciturno y sombrío
    pero no he podido evitar
    compartirlo contigo,
    morena molinera
    del campanario de brumas

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  2. Sabes? mi pseudónimo es de mi mamá y ella estoy segura de que lo cogió de está poesía. Ya la había leído y es preciosa.
    Lees en lo recóndito de mi... gracias.

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  3. casi no la recuerdo, pero estoy segura de que podría conocerla viendote a ti
    eres la mejor herencia que alguien puede dejar

    te dejo otra de Neruda que te viene al pelo

    Niña morena y ágil,
    el sol que hace las frutas,
    el que cuaja los trigos,
    el que tuerce las algas,
    hizo tu cuerpo alegre,
    tus luminosos ojos
    y tu boca que tiene
    la sonrisa del agua.

    poema de amor 19

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