martes, 21 de septiembre de 2010

Siempre al final del día...
se me lían los hilos del nudo en la garganta y
se me enquistan las lágrimas bajo la piel.
Me siento pequeñita, más todavía y
los ojos me pesan en sus orbitas.
No me sale sacarlo todo,
no puedo expresar nada...
y la vida se me acumula a borbotones en el alma.
Miedos, espasmos, temblores
sacuden mi retina, mis oidos y
penetran hasta lo más hondo.
Más tarde supuran salpicandote,
llenandolo todo de mierda y orín.
Después solo queda compasión de mi misma,
tristeza.

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