jueves, 6 de mayo de 2010

Niebla

Y descendí, atravesando mares y cavernas, descansando en habitáculos pequeños, con manchas viejas de carmín y un extraño olor a putrefacto.
Soñé espasmos, temblores, crujir de huesos y de cráneos.
Los segundos, en horas traspasó el tiempo. El tiempo, se mudó de calavera y saboreé el brillo de la luna en tus pupilas.
Busqué en la nada de tu risa el tintineo de la vida y lo encontré y te lo robe.

1 comentario:

  1. has mudado de piel
    no encuentro tus palabras pasadas
    dime, ¿renuevas?

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